El varón multiorgásmico

mayo 22, 2016






El varón multiorgásmico es ya una realidad. Durante años, el hombre ha soñado con tener orgasmos sin perder la erección y poder seguir haciendo el amor. Muchos charlatanes les han vendido esta posibilidad basándose en mentiras y ofreciendo pastillas milagrosas y cremas que pueden untarse para no sentir. Me pregunto ¿para qué se hace el amor si no se siente nada?
Hoy la ciencia ha encontrado la respuesta. Ya los varones pueden ser multiorgásmicos como las mujeres, sin pastillas ni cremas y disfrutando. Es sencillo, solo tienen que tener orgasmos sin eyacular. La pregunta del millón de pesos es cómo lograrlo.


Es posible que usted no me lo crea. No es sencillo para el varón imaginarse la posibilidad de sentir orgasmos múltiples en el transcurso de un mismo acto sexual. Reconocidos científicos y sexólogos han trabajado sobre esta posibilidad desde diversos ángulos. Pero más allá del mito y de la fantasía, existe la posibilidad de alcanzar una vida sexual más intensa en pareja, en la cual el hombre pueda, al igual que la mujer, ser multiorgásmico.


Es hora de reconocer la importancia de una vida sexual plena. Si logramos entender que orgasmo, eyaculación y erección son procesos independientes, entonces estamos en la posibilidad de comprender que el varón puede disfrutar más plenamente de su sexualidad. Por años, hemos visto la eyaculación del hombre como parte del orgasmo, como si siempre vinieran juntos. Sin embargo, no son lo mismo, son dos procesos diferentes y esa es la base para lograr nuestra meta.


La respuesta sexual humana tiene varias etapas por las que pasamos a la hora de hacer el amor. La primera es el deseo, lo que nos atrae de otro ser humano, esa fuerza que nos impulsa a querer besarlo, hacer el amor con él o ella, esa química maravillosa. Sobre éste tenemos muy poco control porque el deseo está dominado por nuestro inconsciente.


Después viene la segunda etapa, la excitación. En ella ocurren cambios drásticos en nuestro cuerpo que conducen a lograr la preparación necesaria para hacer el amor. El hombre logra su erección y la mujer llena su vagina de sangre para poder ampliarse y en ambos, hombre y mujer, comienza la lubricación.


Luego, sigue la meseta que es el máximo de excitación (esta etapa no se toma en cuenta hoy en día) y la siguiente es la preferida por todos, les hablo del orgasmo. El orgasmo es el máximo punto de placer. Comienza con una gran tensión en todos nuestros músculos y termina con una gran relajación. Una vez obtenido el orgasmo se pasa a la resolución, el momento en que todo vuelve a la normalidad. El cuerpo lentamente (más lento en la mujer que en el hombre) recobra sus niveles normales de presión arterial (ya que la presión sube durante el acto sexual), el pene poco a poco pierde su erección, los pezones de la mujer y la vagina vuelven a la normalidad






En el hombre hay un cambio importante y es el periodo refractario, que no es más que el tiempo necesario de descanso entre un acto sexual y otro, esa cantidad de tiempo necesaria para lograr otra erección. Esto varía con la edad. A menor edad en el hombre menor es el tiempo que este necesita para lograr otra erección, a medida que envejece se hace mucho más largo el periodo refractario, o sea, necesita más tiempo y estimulación para poder volver a tener una erección.


Durante mucho tiempo, las mujeres multiorgásmicas fueron consideradas como una minoría. Hoy sabemos que toda mujer tiene la capacidad de ser multiorgásmica. Sólo tiene que ser estimulada por su compañero inmediatamente después de haber obtenido su orgasmo, apenas comenzando la etapa de resolución. Esto es factible ya que toda mujer tiene una etapa de resolución mucho más lenta que el hombre. De ahí mi frase, ‘las mujeres bajamos en paracaídas después del orgasmo’.


En el hombre, la técnica es totalmente diferente ya que para poder ser multiorgásmico tiene que tener orgasmos sin eyacular. Esto es posible con una serie de ejercicios guiados, entre otras cosas, a fortalecer sus músculos pubocoxígeos. Estos son los músculos que tenemos en el área genital y que son determinantes a la hora de hacer el amor y tener una buena respuesta sexual.


Por: Dra. Nancy Álvarez



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